Derivados (primera parte)

Podés pensar a los derivados como una familia, pero de productos financieros. Tuvieron hijos: los futuros, las opciones y los swaps, y cada uno de ellos (los hijos) también formó su propia familia. Como (creo que) nos pasa a todos, están quienes los adoran y también los que hablan peste de ellos. ¿A qué se dedican los integrantes de la familia de derivados? A dos laburos bien distintos: especular o hacer cobertura. En el primero de los casos, podés jugar a fondo con ellos y ganar o perder mucho dinero; en el segundo, te ayudarán a minimizar riesgos.
Los derivados son muy sociables: no pueden estar solos. Están construidos sobre un activo subyacente: hay derivados sobre el precio de la soja, petróleo, divisas o índices de acciones, entre otros. No puede haber un contrato a futuro o una opción sobre la nada. ¿Qué característica debe tener el precio del activo subyacente para que sea atractivo generar derivados sobre él? Que sea volátil, que su precio sea incierto, y cuanto más incierto mejor.
Ya lo sé, no me presiones, es hora de que te mencione los integrantes de la familia: son los contratos a término (futuros y forwards), las opciones (calls y puts) y los swaps.
¿Quiénes buscan transar (en el sentido que le quieras dar) con ellos? Los que hacen cobertura y los especuladores. Quien hace cobertura (hedging, suena más elegante) busca minimizar riesgos. Si necesita dólares dentro de un tiempo para abonar una importación, puede comprar dólares a futuro para asegurarse precio. Si cosechará soja, puede vender a futuro o comprar una opción de venta (put). El especulador, en cambio, es alguien que sin estar necesariamente dentro del negocio de ese activo subyacente, cree tener “la precisa” sobre la evolución de ese precio y apunta a ganar dinero con eso. ¿Es mala palabra el especulador en este negocio? No. Permite ampliar la cantidad de jugadores. En el mundo de los derivados del trigo están quienes necesitan cobertura (un molino harinero que debe adquirirlo o un productor que tendrá que venderlo en un tiempo) y quienes especulan. ¿Qué necesitan los especuladores? Tamaño de mercado y que los derivados no se liquiden con producto físico. Un especulador llegando de noche a su casa y pidiéndole a su pareja que desaloje el garaje para guardar trigo pone en peligro su vínculo (el de él, a vos te tuteo). Los especuladores prefieren que los derivados se liquiden en dinero (en finanzas decimos cash settlement).
Un rasgo que comparten todos los integrantes de la (gran) familia de los derivados: su efecto palanca. ¿En qué consiste? Suponé que una acción vale $ 10 y una opción (que todavía no sabés qué es) sobre esa acción, $ 1. Con el mismo dinero con el que podrías “jugar” con una sola acción podés apostar al resultado de 10 acciones vía opciones. ¿Las consecuencias? Cuando ganás, tenés rendimientos mucho más altos y cuando perdés, notoriamente peores. No hay cenas gratis en economía (esta frase con almuerzos ya fue muy utilizada).
Y por hoy dejamos acá. No quiero correr el riesgo de que te aburras. Prefiero dejarte con ganas de seguir conociendo a esta familia.

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