El Congreso de la Lengua y la Economía

Habiendo ignorado el Congreso de la Lengua a la Economía, decidí por unanimidad autoconvocarme a generar una ponencia en el tema. A continuación, el resumen de una disertación que jamás tuvo lugar.

Agradeciéndome la invitación  a participar como disertante post cierre en este prestigioso Congreso, y apuntando a lo económico, he decidido concentrarme en dos planos. En el primero de ellos buscaré ilustrar acerca de la interpretación económica (muchas veces oculta) de dichos y expresiones populares. Me centraré, entonces, en la mirada económica de dichos dichos. El segundo bloque apunta al futuro, con sugerencias de modificaciones al lenguaje que, espero, nos ayuden a evolucionar como sociedad.

I) Interpretación económica de dichos o expresiones populares

a) “Taza, taza, cada uno a su casa”

La sabiduría popular lo ha transmitido con errores ortográficos. El planteo original era “tasa, tasa, cada uno a su casa” y estimulaba la utilización de créditos hipotecarios para el acceso a la vivienda.

b) “Costar un huevo”

Esta frase fue esparcida por quienes hoy llamaríamos trolls (al servicio de los gobernantes de turno), buscando direccionar inversiones al sector avícola.

c) “Ser el chivo expiatorio”

Inicialmente se usaba como sinónimo de buscar un culpable. Las empresas que venden desodorantes han sabido aprovecharse de la asociación de “chivo” con culpable para potenciar sus ventas.

d) “El fin justifica los medios”

Esto respondían Cristóbal López y Fabián de Souza cuando se los consultaba sobre la razón que los había llevado a adquirir Radio 10, C5N y otros.

e) “Pisar el palito”

Hoy se la asocia con cometer un error, cuando en su versión inicial era una sugerencia  a cuidar el primer millón (si era de dólares, mejor), evitando inversiones de riesgo alto.

II) Cambios propuestos al lenguaje económico

  1. Evitar que términos relacionados a medidas de desempeño económico comiencen con siglas que puedan ser asociadas con partidos políticos, como por ejemplo producto o productividad. Para solo centrarnos en este caso, si no se encontrara forma de reemplazar a la sigla PRO sugerimos evitarla y hablar de ductividad o de ducto.
  2. El producto bruto (o el ducto bruto) debería dejar de ser nominado como bruto, para no entrar en contradicción con el hecho de priorizar la educación. Sugiero entonces que hablemos de ducto inteligente o ducto lúcido (o lucido).
  3. En la misma línea, consideremos la posibilidad de abandonar la denominación de “sueldo bruto”. El “su” ya se ha abandonado en esta sociedad por ser demasiado formal (siendo reemplazado muchas veces por el “tu”) y de bruto ya hablamos, así que simplemente sugiero “tueldo lúcido”.
  4. Evitar términos a los que se pueda asociar con la obesidad, como peso y balanza. Para la moneda local podríamos considerar la posibilidad de nominarla “un presidente”, contemplando de esa manera la pérdida de valor que ambos (moneda y mandatario) tienen en el tiempo.

Consciente de que el lenguaje es una construcción social y de que los cambios se impulsan de abajo hacia arriba, es que los aportes deben ser considerados como propuestas a discutir en ateneos, congresos y hasta reuniones de solos y solas.

¡Muchas gracias!

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