Coronavirus: reflexiones económicas AC (antes de la cuarentena)

En Argentina se viene la cuarentena por Coronavirus (escribo esto el 15 de marzo de 2020). No voy a describir la pandemia ni a dar recomendaciones acerca de cómo debemos comportarnos.

Ya sabemos que, en este mundo globalizado, (casi) todo pasa de una manera muy veloz. Tanto, que la cuarentena ya no dura cuarenta días sino catorce.

Y entre las decisiones que debemos tomar, una de las mías es sobre qué escribir. El posteo de hoy consiste en una serie de reflexiones sobre la economía en tiempos de Coronavirus, sus leyes (las de la economía) y algo más. Serán cinco planteos cortos y simplificados. Se puede leer por puntos, como si fuera una serie de Netflix. Ahí van.

1. Sigue vigente la ley de oferta y demanda

Todos salimos en estos días a comprar alcohol en gel. Mi búsqueda la hice por Belgrano. En el Farmacity de Libertador y Sucre me dijeron que no había. Y la misma respuesta obtuve en otras farmacias. Finalmente, conseguí en el supermercado chino cercano a casa. Y lo que me vendieron fue una marca (para mí) desconocida de ese producto, a un precio muy superior al que regía antes del coronavirus.

No hay vuelta 1: ceteris paribus, si la demanda aumenta el precio sube.

No hay vuelta 2: si sube el precio de un producto, se demandan más las segundas o terceras marcas o bien los sustitutos (¡gracias Manaos!).

2. No se puede fijar precio y cantidad de un producto

Si alguien (un gobierno, por ejemplo) quiere fijar precio y cantidad para un producto, la realidad le muestra que solo puede fijar uno solo de esos parámetros. Si se pretende que, con una mayor demanda, haya alcohol en gel para todos y todas al mismo precio que antes de la pandemia, eso no pasará.

Mercado negro, desabastecimiento, producto solo para amigos u otras variantes creativas serán la respuesta a la pretensión de fijar precio y cantidad.

Antes de cerrar: digo mercado negro sin discriminar a lo que representa ese color, solo por el uso que le damos al término, como cuando decimos empleo en negro o futuro negro.

3. La inversión en acciones y bonos es riesgosa

En la última semana, la caída del precio de las acciones en la Bolsa de Nueva York fue en promedio del 14%. Y en Argentina del 19% (con precios medidos en pesos). A los bonos argentinos les pasó algo parecido.

Por eso, en finanzas hablamos de esperanza (en el sentido matemático) de retorno y no de retorno o rendimiento futuro. Porque, en general, no lo sabemos (al rendimiento que tendremos al final). Y los que invertimos en esos instrumentos sabemos (o deberíamos tener presente) que las cotizaciones pueden bajar algo o mucho, como en este caso. Riesgo es dispersión de retornos posibles, diría un profesional de las finanzas o la estadística. Y agregaría: a más dispersión, mayor riesgo.

¿Los precios bajos son una oportunidad para entrar o un valor para fijar un stop loss (acotar la pérdida, por ejemplo vendiendo)? No lo sabemos. Cada uno se moverá en función del futuro que espera.

Lo único cierto: los activos valen (mucho) menos.

4. Es más fácil tomar decisiones con el dinero de otros

O bien: al sector público le resulta más sencillo tomar decisiones con el dinero de todes que al privado (con recursos propios).

No me propongo evaluar lo lógico de ninguna medida. Solo apunto a que le resulta más sencillo al presidente de una cámara legislativa suspender (casi) toda la actividad. Es más complicado cortar la actividad para un privado, que vive de sus ingresos.

El Estado seguirá pagando los sueldos de los diputades y senadores, sin quitas. En cambio, el dueño de un taller de brinda service y reparaciones sabe que, si cierra, no cobra (y debe seguir pagando sueldos y otros gastos). Y que el Estado, a lo sumo, le ofrecerá una compensación menor vía postergación de impuestos.

Otra vez: me suenan lógicas las medidas de suspensiones de actividades en este entorno de circulación del virus. Lo que busco resaltar es que al privado le cuesta más. El dinero que pierde o deja de ganar es propio.

Con el bolsillo ajeno es más sencillo ser solidario o cuidadoso con la salud.

Para eso está el Estado, dirán algunos. Discusión para otro posteo.

5. Las externalidades suman (lamentablemente) un ejemplo muy didáctico

En economía se afirma que cuando una persona (humana o jurídica) no asume todos los costos por la actividad que realiza, genera una externalidad negativa.

Un ejemplo típico es el de las empresas que contaminan el ambiente con sus procesos productivos. El costo, en deterioro de nuestro hábitat y calidad de vida, lo soporta toda la sociedad, no el que contamina.

El (no tan) nuevo ejemplo, en el campo de la salud: una persona que llega de una zona afectada por Coronavirus y decide seguir circulando sin respetar la cuarentena, pone en riesgo a mucha gente y …………. (completá a gusto, incluso con epítetos fuertes).

¿Te diste cuenta? Esta vez, el cierre te lo dejé a vos.

Hasta la próxima.

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