El Carry Trade (la bicicleta financiera)

En todos los campos aparecen términos o expresiones, tras los cuales hay conceptos simples escondidos detrás de una denominación técnica que busca dejar afuera a quienes “no son del palo”.  En finanzas no decimos 3%, sino 300 puntos básicos (o basis points). En los tiempos en que al mix de verdes lo llamábamos ensalada, nos referíamos a la bicicleta financiera y no (todavía) al carry trade.

Intentaremos (ya sabés que soy de géminis) aclarar en qué consiste y qué ganancias y riesgos implica. En su versión argentina consiste en colocar dinero a tasa de interés en pesos (en bonos o plazos fijos) durante un tiempo y, al salir, convertir esos recursos a dólares. ¿Qué se busca? Obtener una ganancia en dólares, con rendimientos muy superiores a los de las colocaciones en esa moneda. En Argentina queremos ganancias en moneda dura para nuestras inversiones a largo plazo.

¿Y el inversor de afuera cómo se prende en esta bicicleta? Cambiando dólares por pesos al entrar, aprovechando la tasa en pesos y comprando dólares con los pesos al rajarse.

Veamos un ejemplo. Supongamos que sos John Smith, Samanta Smith o Juan o Samanta García y tenías 10.000 usd hace un mes. Los cambiaste a pesos el 4/6/19 y te dieron $ 439.000. Esos pesos los colocaste a 30 días en un plazo fijo (no sofistiquemos más), de manera que hoy tenés $ 456.560. ¿Y ahora? Te pasás a dólares (el 4/7/19) y tenés usd 10.667.  

¿Qué rendimiento tuviste en dólares? ¡Un 6,67% en 30 días! ¿Podés tener un rendimiento de esos sin riesgo? No. Un bono del tesoro de los Estados Unidos a 10 años en dólares rinde el 2% anual en esa moneda. En esta jugada tuviste un rendimiento como el que un instrumento sin riesgo te daría en más de tres años. ¿Es magia? No. Es riesgo.

¿Dónde está el riesgo? Adivinar el pasado es fácil, como lo afirmó Dalmiro Sáenz; lo difícil es predecir el futuro. Cuando entrás en este juego, tu expectativa es la de un dólar subiendo muy por debajo de la tasa en pesos, para ganar el diferencial de rendimientos y bancarte el spread del tipo de cambio. Pero la película puede ser distinta.

En estos últimos tiempos el dólar bajó, de manera que eso es música para los oídos de los carry traders. Pero no lo olvidemos: a muchos la devaluación de mayo del 2018 los agarró arriba del bondi. ¿La consecuencia? Importantes pérdidas en dólares. Durante junio pasado Argentina fue el paraíso del carry trade y julio arrancó con esa tendencia, pero hay un fantasma escondido: la posibilidad que en algún momento el dólar se dispare para recuperar el atraso de la siesta de estos meses o por motivos electorales.

Otra vez: si un bono del tesoro de los Estados Unidos en dólares rinde el 2% anual en esa moneda, si aspirás a ganar mucho más tenés que correr riesgos y exponerte. Si te gusta el durazno, bancate la pelusa.

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